Siguiendo con la saga
de dar ideas para organizar el menú de los fastos de diciembre, propongo este
preparado


y les di una breve, pero muy breve, pasada por la sartén, después de sacar el besugo, salteé en el mismo recipiente unas colas de cigala.
Reservé todo, para su final utilización.
En la misma cazuela y con los jugos que tenia de la fritura de los productos de la mar , poché unas cebollas rojas, de la costa vizcaína, troceadas y saladas al gusto.
Ya pochada la cebolla, añadí un vaso de vino blanco, 1/4 de vaso de vinagre de Jerez y una cucharada rasa de pimentón (mitad dulce, mitad picante). Se hierve todo, se comprueba de sabor y se rectifica de sal si fuera necesario.
Terminada la cocción de lo anterior, añado el besugo y las colas, tapo la cazuela y la saco del fuego. Con el calor remanente, el pescado quedará en su punto. Servir una vez atemperado.
Algunos pensarán, que el besugo hay que comerlo asado a la espalda y a poder ser sobre las brasas. Estoy de acuerdo, pero esta formula queda muy agradable y se puede tomar tanto fría como caliente y el ligero escabechado que tiene le da un peculiar sabor.
Una vez al dente, se saltean con aceite bien caliente por unos segundos y
seguídamente añadimos las colas, las vamos salteando hasta que las cigalas tomen el color blanco por una parte y el rojizo por la otra, no pasarse, el marisco desmerece demasiado hecho.
Una vez terminado todo lo anterior las he pasado a una cazuelita, separando los ingredientes vegetales de las colas y he añadido las cebollitas. Rociar con un poco de jugo de limón y adornar con cebollino, yo esto no lo puse porque tengo las plantas en flor y los tallos no están todo lo verdes que debiera. Servir templado.
El otro gusto es bien simple, hace tiempo, cuando había cangrejos de río autóctonos, esta preparación era muy habitual en casa, claro es con los mencionados cangrejos, ahora lo solemos hacer con estas colas de cigala.
Aspecto final y el plato listo para sacarlo a la mesa. Estas cazuelas quedan muy bien para este propósito. Servir caliente/templado
Después de partidas por la mitad a lo largo, las sazoné con limón, sal y aceite de oliva virgen extra. Un par de minutos a horno fuerte, un poco más de limón y con otros tres minutos estaban perfectas para mi gusto.
Aspecto de los ejemplares una vez sacadas del horno.
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