Siguiendo con la saga de dar ideas para
organizar el menú de los fastos de diciembre, propongo este preparado


la puse en un adobo compuesto de vino blanco, jugo de medio limón, un chorreón de vino de Jerez seco, ajo, una cucharada de 5 pimientas, una hoja de laurel y dos ramitas de romero. En el adobo estuvo por 3 horas.
Una vez pasado el tiempo del adobo, la pieza fue secada con papel absorbente y frotada con un majado de las cinco pimientas, el ajo y sal.
Después de lo anterior la pase por la sartén bien caliente para caramelizar la superficie, en mi modesta opinión esta caramelización tiene dos funciones, una favorecer las reacciones Maillard y otra más extendida, pero no muy científica, la de sellar los poros y que la pieza no pierda sus humores o al menos evitar al máximo esta perdida.
El siguiente paso fue pasar la pieza a una rustidera, en la misma puse el líquido del marinado, pero sin contacto físico con la carne.
En el horno estuvo 1 hora y 20 minutos, al principio a horno fuerte y luego en un abanico de 70º a 180º C, pero controlando sobre todo la temperatura en el corazón de la pieza con un termómetro sonda. El Interior no debe pasar de los 60 grados, para obtener una cocción media, los americanos la llaman Medium Rare, aunque y dependiendo de gustos entre los 45/50º C tendremos el interior entre "Crudo o poco hecho" y pasando de los 60º C bien hecho y rebasando los 75º C. la cocción seria tipo zapatilla. Hay más teorías, esta que sigue está bien fundada, tratar de mantener en el corazón de la pieza la temperatura entre los 55/60º C y mantener esta durante dos o tres horas, (cocción a baja temperatura, tan en moda hoy en día). Mantener esta temperatura no es difícil con el control de temperatura que tienen los hornos y con las sondas de temperatura digitales.
Aquí podemos ver el corte del rosbif, no voy a decir que esté perfecto, pero si bastante aceptable. La verdad que estaba jugoso, tierno y de un agradable sabor. Lo acompañé con unos pimientos confitados del piquillo, la salsa procedente de los jugos del asado y de una salsa a la pimienta verde.
Los pimientos del piquillo en su fase de confitado.
Todos estos ingredientes bien triturados en el mortero.
El marinado iba a tener como protagonista a este chicharro
que fue partido en rodajas
unas fueron inmersas en el marinado y dejados por una hora
y las partes restantes fueron metidas en el marinador instantáneo y dejadas por 20 minutos.
Terminados los marinados, las tajadas fueron pasadas por harina
y fritas en el mismo tipo de aceite de oliva virgen extra.
Las de la izquierda corresponden al marinado clásico y las de la derecha a las que han pasado por el marinador instantáneo. El aspecto físico de la fritura es igual, no podía ser de otra manera, en cuanto a las connotaciones organolépticas, las tajadas marinadas por el método clásico tenían un sabor algo más intenso que las marinadas en el marinador instantáneo. Tengo que seguir probando este artilugio para ver si es interesante que continúe en mi cocina.
Ponemos las costillas de cerdo y si no nos quedasen cubiertas, porque hemos preparado poco líquido, las iremos dando vueltas de cuando en cuando. En maceración deben de estar como mínimo un par de horas.
Acomodamos las costillas en un asador, en este caso el oval de San Ignacio, y las regamos bien con el líquido de la marinada. Dejaremos líquido para ir mojándolas durante el asado. Estuvieron en el horno a 180º C por 30 minutos, a los 15 minutos les di la vuelta y las mojé con la marinada.
A los 30 minutos las volví a mojar, apagué el horno y las deje dentro para que se terminases de hacer y mantenerlas calientes. Al tener miel este preparado tiene tendencia a quemarse o a ponerse algo oscura la superficie de la carne.
Para acompañarlas utilicé el jugo que quedo en el asador, que lo estiré con un poco de agua y lo pasé por el fino para quitarle a la salsa los vestígios de ajo, tomillo etc. También acompañaba a las costillas una salsa picante que sencillamente estaba hecha con Ketchup, salsa soja, un toque de Perrins, un poco mostaza inglesa y pasta de guindilla.
Ya el salmón listo para darle los toques finales y empezar a degustarlo. Empezamos sacándolo de la fuente, lo pongo sobre papel de aluminio y le voy quitando, primero con una brocha de cocina y luego por un leve raspado, la mayor parte de la pimienta y del eneldo.
Aspecto de los lomos una vez limpiados.
Luego los cortos longitudinalmente para quitarle la tira blanquecina que se aprecia en la fotografía, se puede dejarla, pero a mi me gusta quitarla. Otro motivo de quitarla es partir los lomos en porciones más pequeñas, ya que las suelo congelar para su conservación, pensar que es una semi conserva. Las suelo pintar con un poco de aceite de oliva virgen extra.
Empiezo el corte, siempre lo hago por la cola, creo que se podría empezar por el otro lado. Que empiece por la cola no tiene ninguna explicación de peso por mi parte.
Cuando se sacan las tajadas, siempre cortando en oblicuo para que estas sean más hermosas y lo dejamos para continuar cortando otro día, cubrimos la parte del corte con la piel.
El salmón emplatado para ser servido. Fue acompañado con una salsa de mostaza al eneldo como la describí en la primera parte.
Se mezclan bien el azúcar, la sal y la pimienta.
En una fuente que se pueda acomodar los lomos, ponemos un poco de la mezcla salina.
Ponemos un lomo, con la piel para abajo, lo embadurnamos bien con la mezcla salina y ponemos eneldo picado.
Lo cubrimos con el otro lomo, poniéndolos a la inversa para que el prensado sea más uniforme. Ponemos por encima un buen embadurnamiento de la mezcla salida y eneldo picado.
Lo cubrimos con papel de aluminio, para evitar el contacto directo con el aire.
Para darle presión, normalmente suelo utilizar una prensa, (home made), pero como muchos no tendréis a mano un artilugio de este tipo os podéis valer de los siguiente. La cazuela que acomoda el salmón es mayor que la que pongo encima, así que esta ultima se puede deslizar perfectamente en el interior de la primera.
Para quitarnos de ponerle peso encima, que se puede hacer con latas de conserva o cartones de leche, yo le he dado estas tres ataduras y por medio de los palito y dando vueltas voy tensando las cuerdas y por lo tanto presionando el salmón. Esto se deja reposando en sitio fresco, el balcón y con el frío que hace es un lugar adecuado. Si hay temor de heladas, meterlo en una caja de cartón o cubrirlo con unos paños viejos.
Esta preparación suele estar lista en 4/5 días. A las 24 horas, encontrareis que las cuerdas han aflojado algo, quitar algo del liquido que ha rezumado y darle mas presión volviendo a torsionar algo más las cuerdas.Viaje a Gambia | Alojamiento en Gambia La Gambia verdadera. Conoce Gambia desde el mejor hotel para hacer tu viaje. Turismo solidario y responsable.


