Para estos pinchos nos tenemos que proveer de mejillones frescos. El Sr. Arzak dice sofreír los mejillones hasta que se abran, a mi operativamente me resulta incomodo, ya que si lo que trataba el Sr. Arzak es abrir los mejillones y sofreír su carne, antes debe de evaporarse todo el liquido que sueltan al abrirse, por supuesto no trato de rectificar al Maestro, solamente que he acomodado la manera de oficiarlos a mi gusto y a los medios que poseo. Por lo tanto abro los mejillones al uso, es decir ponerlos en seco en una cazuela y cuando justo se abren los aparto del fuego, retiro sus cuerpos de las conchas y quito las barbas. Ahora es cuando los salteo como podéis ver en la fotografía.


Unos daditos de queso
Cortezas de cerdo
Aliño compuesto de guindillas de Ibarra en vinagre y yogur griego todo ello triturado y salpimentado.
Vinagreta realizada con pimientos del piquillo (picados finos), vinagre de Jerez, aceite de oliva virgen, cebollino picado, pimienta negra y sal al gusto, u otra vinagreta.
Empezamos pinchando en un palillo para brochetas el dado de queso, tipo Idiazabal u otro que os guste.




El resultado final lo tenéis en esta instantánea, resulta un pintxo vistoso, agradable y a la vez nos salimos del típico mejillón de lata.

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