Unas piezas de conejo troceado son las que utilizaré en esta preparación.
Un lomo de conejo deshuesado lo cortamos en trozos, salpimentamos y freímos hasta que tomen un bonito color tostado.
Una vez las verduras pochadas, añadimos la misma cantidad de vino blanco que aceite teníamos al pochar las verduras, así mismo ponemos la misma cantidad de un buen vinagre y una cucharada de vinagre de Modena. Añadimos el conejo con la grasa de su fritura y dejamos cociendo por unos 10 minutos.
Aspecto del escabeche listo para ser dejarlo en la nevera para su maceración por unos días, mínimo 3.
Durante la maceración los productos solidos deben de quedar bañados por los líquidos. Cada día conviene, no es imprescindible, se le da un movimiento al escabeche para que todas las partes sean bien bañadas por este.
Como el escabeche lo tenia hecho de hace unos días, hoy he montado esta ensalada que se compone de verduras del escabeche y sobre ellas unos trozos de conejo, al lado unas hojas verdes y unas rodajas de tomate y remolacha roja. El aliño ha sido parte del liquido del escabeche.
En un triturador, este está en casa desde hace 45 años, en un principio se utilizaba para moler café, actualmente para moler diferentes tipos de grano, menos café, en pequeñas cantidades. Una vez las almendras y piñones convertidos en polvo, lo reservo.
Una vez las verduras pochadas, añado el conejo, en esta ocasión no llegaba a medio conejo, el hígado del conejo, un tomate troceado, una hoja de laurel, un poco de tomillo y salpimento al gusto con pimienta blanca.
Una vez el conejo a tomado un poco de color, para lo cual aparto los vegetales a un lateral de la cazuela y esa parte la dejo fuera del foco de calor, añado un botellín de cerveza y las almendras y piñones molidos.
Probamos cuando la salsa se ha reducido y toma un color ambarino. Apartamos los trozos de conejo y un par de cucharadas de las verduras y todo el resto, incluido el hígado, lo ponemos en el vaso de la trituradora y lo trituramos hasta obtener una salsa suave.
Añadimos al conejo la salsa que hemos obtenido por encima de conejo, respetando las verduras.
Las chuletillas friéndolas, antes del paso de rebozado en bechamel.
Aspecto de la costillitas una vez fritas.
Las chuletillas rebozadas en una bechamel al queso y con unas ralladuras de nuez moscada.
Las chuletillas a la Villeroi ya empanadas y listas para ser fritas y presentadas en la mesa.
Aquí se termina el reportaje fotográfico de los siguientes pasos como fueron, freírlas al uso en abundante aceite de oliva virgen extra, emplatado y presentación en la mesa.
Antes de que terminase la maceración he puesto a cocer con un poquito de sal unas patatas pequeñas y unos trozos de zanahoria torneados. 20 minutos
Al horno han ido estos pimientos, tomates, berenjena y cebolla. En 30 minutos estaban listos. Los pimientos que no tenían mucha carne han estado menos tiempo.
Estas cebollas las he confitado en aceite de oliva virgen extra, ya sabéis muy poco temperatura y bastante tiempo de cocción, así que las he puesto cuando ha empezado la maceración del conejo.
He frito el hígado del conejo salpimentado, junto con dos rebanadas de pan. Una vez todo frito han ido a la thermomix, he añadido 1 cebolla, un ajo, dos cucharadas de salsa de soja, 10 almendras tostadas, un golpe de vinagre de Jerez y 100 cc. de agua, lo he triturado todo y cocido durante 5 minutos. Como la salsa estaba un poco diluida la he engordado con xantana y ha quedado de textura a mi gusto.
La salsa esperando ser utilizada.
Los trozos de conejo, pasado el tiempo de maceración, han ido al horno, temperatura fuerte y en 30 minutos estaban en su punto.
El plato ha sido montado con los vegetales, (Berenjena, tomate y pimientos) cortados en tiras, las patatas, cebollas y zanahoria tal cual, el conejo sobre una cama de salsa, el resto de la salsa en salsera para utilizarla en la mesa si es necesario.
Empezamos cortando el tocino en cubos pequeños y los sofreímos en la manteca. Como he preparado medio conejo, he puesto 65 gr. de tocino y la misma cantidad de manteca de cerdo.
Cuando el tocino ha soltado su grasa y ha adquirido un ligero tono tostado, lo sacamos y reservamos.
En la misma grasa freímos los trozos de conejo
Una vez bien dorados los sacamos y reservamos.
Quitamos la mitad de la grasa y en otra cazuela confitamos unas cebollas pequeñas. Para lo cual las ponemos a fuego despacio y sin prisas, en un par de horas estarán listas.
En la grasa que nos queda en la cazuela donde hemos frito el conejo, ponemos una cucharada de harina y la tostamos. Las partes oscuras que se ven son jugos de la carne caramelizados, que cuando añadamos el vino y caldo, se desglasará en los mismos.
Una vez tostada la harina añadimos un cazo de caldo y la misma cantidad de vino blanco, levantamos el hervor, revolvemos bien y añadimos el conejo, tocino frito, hierbas aromáticas y unas setas. En este caso han sido unas colmenillas deshidratadas y unos champiñones marrones (Agarius Brunnescens) de cultivo industrial, Salpimentamos al gusto. Cocemos hasta que los ingredientes estén al punto y la salsa esté algo espesita.
La gibelota lista para ser emplatada.
Las cebollas ya confitadas y esperando ser emplatadas junto a la gibelota de conejo
Una ración emplatada
Los vegetales que he empleado para este estofado, tomate, zanahoria, pimiento verde y cebolleta.
El conejo lo he sofrito en una mezcla de aceite de oliva virgen extra y manteca de cerdo. Esta grasa le da un toque especial.
Una vez sofrito el conejo, he añadido los vegetales, el poco liquido que ha rezumado durante la maceración, medio vaso de vino blanco y un mínimo de agua. Salpimentar al gusto y poner una hoja de laurel y un poco de tomillo. Cocer de manera que a penas salga vapor por la tapa ya que lo que tratamos es de hacer un buen estofado. Mantener la cocción suave hasta que todos los ingredientes estén tiernos. Si se quiere engordar la salsa un poco se puede utilizar un poco de maicena disuelta en agua, aunque yo dejaría reducir la salsa por cocción, que quedará mas sustanciosa y agradable.
Aspecto del conejo una vez emplatado.
Conejo troceado, para ser más exacto, medio conejo, menos lo que se comió Chispita.
Los trozos de conejo una vez han pasado por la sartén. Yo los he sacado para hacer el sofrito, aunque en la pura versión campestre se hace directamente en la sartén sin sacar los trozos de conejo.
Sofreímos una cebolla y media, picada burdamente, añadimos algunas setas que hayamos encontrado, yo las encontré en la alacena y eran unas criadillas de tierra, si por los alrededores hay un campo de alcachofas, se pueden tomar un par de cabezas, siempre con permiso del dueño, yo he empleado un poco de pimiento morrón, aunque unas alcachofas le dan un toque especial al plato.
El preparado en fuente de servicio
Una ración emplatada.
Nota:

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