viernes, 1 de abril de 2011

Hígado con cebolla confitada

Para esta preparación vamos a utilizar cebolla en bastante cantidad, aquí he puesto dos cebollas y media de tamaño mediano/grande. La cebolla una vez cortada en plumas las pongo a confitar en un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Graduamos el fuego de tal manera que se note una ligerísima cocción, más por el vapor que se condensa en la tapa, que por que veamos burbujear el líquido que han ido soltando las cebollas.

Fijaros en que ha quedado la cebolla, cuando se ha confitado y comienza a ponerse rubia por la caramelización de los azucares que ha aportado la cebolla. Salamos suavemente con sal fina.
Apartamos a un costado la cebolla y añadimos el hígado de ternera cortado en tiras y salpimentado al gusto. Añadimos si hace falta una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Cocinamos el hígado hasta que cambie de color.
Momento en que integraremos la cebolla y listo para ser emplatado.
Una variante de este plato, es hacer unas patatas cortadas en disco con las patatas y luego añadir el hígado al final como hemos hecho con al cebolla.

6 comentarios:

La Lady dijo...

¡¡Que ricooo!!
Me pegaba yo un almuerzo de órdago con este hígado encebollado (y media barra de pan)
Me ha gustado el paso a paso de la cebolla confitada, me has recordado a mi abuela que cocinaba así, sin prisas y con todo el cariño del mundo. ¡¡Que añoranzas de mi niñez!!
Un saludo desde Elche.

miren dijo...

Eso de apartar la cebolla a un lado, lo aprendí de mi madre,pero no me queda tan rico como le quedaba . a ella,nunca he sabido si tiene que ser a fuego suave,medio o fuerte,cuando añadimos el hígado.
Saludos,buen día.

A la mesa dijo...

Recuerdo cuando era pequeño que mi madre me daba mucho higado y no me gustaba porque se lo cortaban en plan "filetaco gordo" pero el que tu has hechado tiene un corte estupendo.
Creo que volveré a la infancia, jejeje.
Saludetes.

Apicius dijo...

Gracias por visitar mi cocina y dejar un comentario.
Saludos

Viena dijo...

Creo que a todos nos ha recordado la niñez, antes comíamos más hígado, no teníamos tantas proteínas a mano como ahora imagino o necesitaríamos las del hígado más que ahora. Además no era muy caro. Ahora incluso es difícil ya verlo en los mostradores de la carne.
Seguro que está buenísimo así encebollado.
Otra buena receta que le damos las gracias por compartir.
Un abrazo

Apicius dijo...

Gracias Viena por sus, como siempre, agradables comentarios.
Saludos