El relleno puede ser muy variado y los podemos hacer totalmente vegetarianos o como en este caso rellenos de carne.
Aquí podéis ver el material necesario para vaciarlos.
Empezamos cortando, por la parte del pedúnculo, en forma cónica, para que luego el sellado tenga más superficie de contacto.

Hay que tener dos precauciones, durante el vaciado no romper la parte exterior perforando la piel.
La otra es que los tapones no deben mezclarse, ya que luego no pondréis cerrar bien los calabacines.

En este caso ha sido pechuga de pollo bien picada.
Empezamos poniendo, cebolla, una zanahoria y un diente de ajo, todo ello picado en una sartén con un poco de aceite de oliva extra virgen, cuando hayan ablandado estos ingredientes, añadimos la carne y jamon picado y salteamos todo.
El jamon aporta sal, así que probar y añadir sal si hiciese falta, poner pimienta al gusto.
Una vez listo reservamos.




Como podéis ver en la fotografía, el calabacín que esta en primer termino esta casi perfecto, el más apartado, medio bien y el del centro no ha quedado todo lo bien que yo hubiese querido.
Una vez fritos, reservamos.

Ponemos cebolla, un ajito, un pimiento verde, un tomate, un pimiento choricero o ñora, la pulpa del calabacín y una zanahoria, todo picado.
Salpimentamos al gusto
Cuando hayan ablandado los pasamos por el pasa purés.

Metemos todo el conjunto al horno a 160º C.

Podemos presentar así en la mesa.


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