domingo, 22 de julio de 2007

Menestra de cordero

Un plato contundente en el que conjuntamos cordero guisado y verduras cocidas, todo en uno. Muy bien puede ser plato único.
Para esta menestra, de las muchas y variadas que se ofician, sobre todo en zonas de ricas huertas, se va a componer de verduras: Alcachofas, guisantes, habas y espárragos. Al cordero guisado, para su preparación le van acompañar unas patatas, zanahoria, cebollas, pimiento morrón asado y champiñones.
Vayamos paso a paso.
Primero trocearemos la parte de cordero que vayamos a utilizar en trozos, yo he utilizado la parte delantera sin las patas ni costillas.


Las piezas de carne, salpimentadas, las paso por harina y las voy friendo sin mucho aceite de oliva virgen extra, ya que luego utilizaremos esta grasa con todos los jugos adquiridos durante la fritura.
La carne ya frita y en la cazuela donde se va a oficiar.
Una vez filtrada la grasa donde hemos frito la carne le añadimos cebolla picada, dos dientes de ajo machacados y una zanahoria cortada en rodajas.
  Ya pochado todo lo anterior le añadimos unos champiñones troceados. Seguimos rehogando algo más.
 Añadimos el sofrito a la cazuela donde tenemos el cordero, le añadimos un vaso de vino blanco y un poco de sucedáneo de vinagre de Módena o vinagre de Jerez y algo de agua si fuera necesario. Cocemos lentamente hasta que el cordero este bien tierno. La salsa se engordará debido a la harina que hemos utilizado durante la fritura de la carne. En esta fase le añadí un poquito de pimentón dulce, de La Vera y unas tiras de pimiento morrón recién asado.
 Aquí tenemos ya el cordero guisado, se podría emplatar así mismo y estaría delicioso. Comprobar la sazón por si fuera necesario rectificar con un poco de sal o pimienta.
Las verduras que vamos añadir al cordero las habremos cocido con su sal correspondiente por separado, las patatas las freiremos previamente.
 Añadimos todas las verduras y moveremos, en un vaivén suave, la cazuela para que se integren con el cordero. Mantendremos la cazuela al amor de la lumbre hasta la hora de ser emplatada. El tiempo que no sea mucho ya que las verduras pueden perder su armonía y lozanía.
 Ración emplatada.