Rellenamos la parte ventral con unas lonchas de jamón
y la lardeamos con jamón. No hace falta salarla, el jamón le proporcionará la sal.
La freímos, primero a fuego medio para que el calor llegue al interior de la lubina, finalmente un golpe de calor para que el jamón quede crujiente. No hay que pasarse con el calor pues la lubina nos quedaría menos jugosa.
La lubina emplatada para ser servida.














2 comentarios:
Tiene buena pinta SALUDOS
Hola Maria I.
Gracias por leerme.
Saludos
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