Cuando el ajo esté dorado y por lo tanto haya transmitido su fragancia al aceite, los podemos quitar, depende si gusta o no encontrarse el ajo físicamente en la boca.
Añadimos las hojas de espinaca, no importa que sobrepase la capacidad del recipiente, no suele hacer falta poner sal ya que con las sales minerales que tiene la espinaca suele ser suficiente ya que en este caso no se pierden con líquidos de cocción.
ya que conforme se van haciendo disminuyen de volumen las hojas de espinaca. Seguimos moviendo las hojas en el recipiente hasta que las dejemos a nuestro gusto. A mi me gusta que los tallos estén al dente.
Una vez terminado el salteado las emplatamos como en este caso para acompañar a unas escalopas de pavo.














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