viernes, 8 de febrero de 2008

Bacalao fresco con semillas de sésamo y salsa al sabor oriental

Partiendo de una rodaja hermosa, de la parte central, de un bacalao fresco y al objeto de aromatizarlo con algo distinto me he decidido después de salarlo ligeramente, ya que la salsa va a tener un ligero toque salado, utilizar semillas de sésamo.
Lo rebozo bien en semillas blancas de sésamo y paso por la sartén, a fuego fuerte, para que las semillas y por la coagulación de la proteína del pescado se queden pegadas al bacalao formando una costra. El calor casi no llega al corazón de la pieza. Se saca la pieza de pescado y con las semillas que se han desprendido, un par de cucharadas de agua, una de salsa de soja y otra de salsa oriental de ciruelas, media cucharilla de ralladura de jengibre fresco y media manzana cortada en bastoncillos, para dar un toque de frescura y acidez a la salsa. La manzana hay que cocinarla muy poco, tiene que quedar al dente.
Ligamos bien la salsa, añadir algo más de agua si hiciera falta, y una vez lista, ponemos la rueda de bacalao en cazuela de barro, rociamos con la salsa y le damos un calentón. La cazuela la tendremos tapada y terminaremos de hacer el pescado. Yo lo dejo, que sin estar crudo, justo este en la frontera entre crudo y cocido, la parte central de la pieza.

2 comentarios:

yerga dijo...

¡¡¡Dios que pinta!!! ,te lo copio y ya te contaré.Gracias

Apicius dijo...

Espero te guste
Saludos