lunes, 1 de diciembre de 2014

Romanesco en dos versiones, al ajillo y gratinado con bechamel al queso

Este producto del campo presenta unas características muy llamativas por su geometría fractal de su estructura. El Romanesco, ya es mencionada en el siglo XVI en Italia como "broccolo romanesco", hace unos años no era muy habitual en nuestros mercados, hoy es bastante popular. Dicen que es un híbrido de brocoli y coliflor. Normalmente su color es de un verde claro y su sabor muy fino. Es rica en vitamina C. 
El romanesco se puede preparar de diferentes maneras, las que más me gustan a mi, son simplemente cocidas, luego un aliño de aceite de oliva virgen extra y zumo de limón, al ajillo como la 1ª preparación o gratinada como la 2ª. 
La cocción se hace rápida, en unos 12 minutos estará al punto. Si se cuece en olla rápida, se cuece en un suspiro
Este romanesco lo he cocido, inmerso en agua, a la que he añadido sal al gusto.
Una vez cocido, se saca entera y a la hora 
de emplatar cada uno su ración, la rocía con AOVE en el que se han frito unos dientes de ajo cortados en brunoise fina.
Esta segundo romanesco lo cocí al vapor en la olla exprés. Así que puse muy poca agua y cuando subieron las pesas de la olla, apagué la placa y cuando bajaron las pesas, 
 la verdura estaba cocida perfectamente, al menos para mi gusto. Puse la verdura, sin romperla, en una fuente de horno y 
 la cubrí de bechachel al queso, la cubro con un poco de queso rallado y la metí al horno, debajo del gratinador, hasta 
 que empezó a tostarse la superficie.
 Una ración emplatada. 
Ambas preparaciones son deliciosas. También se pueden preparar fritas en tempura y solas con un chorrito de AOVE, es cuando se aprecia su fino sabor.